YELENA
Nyra llamó para decir que estaba enferma.
Así, sin más.
No hubo drama, ni larga nota de voz, ni risa burlona al oído. Solo un breve mensaje que decía que no se sentía bien y que necesitaba unos días libres.
Me quedé mirando el teléfono más tiempo del necesario, esperando el siguiente mensaje. Ese en el que se quejaría de la comida del hospital o bromearía sobre cómo sobreviviría sin ella.
No llegó nada.
Le dije que podía irme a casa. Se negó de inmediato. Dijo que estaba bien. Dijo que ya