YELENA
Sentí como si el mundo se hubiera resquebrajado y yo estuviera justo en medio.
Primero, el ataque.
Todavía no lo entendía.
Un minuto antes, volvía del trabajo, el aire nocturno cargado de humo y lluvia, las farolas parpadeando como si también estuvieran asustadas.
Al minuto siguiente, estaba allí. Una sombra. Un gruñido. Una mano en mi garganta antes de que pudiera siquiera moverme.
«Ni siquiera sabes lo que hiciste», gruñó, con los ojos brillando dorados en la oscuridad. «Me vengaré».
¿