Capítulo 25.
No sé nada de Killian, el desespero y zozobra terminará por acabar con mi cordura. No habrán pasado ni cuatro días desde que nos tocó migrar de casa, temiendo a ser alcanzados por aquellos que nos atacaron. Justo ahora estamos descansando en un pequeño claro, para que los niños se puedan alimentar bien con lo que sus madres pueden cazarles. Por mi parte, no he comido absolutamente nada el día de hoy y los días anteriores menos que poco. Tampoco me sobra decir que Sophia ha estado insistiendo en