Capítulo 33.
Narra Kenay.
El sol se oculta lentamente, esparciendo destellos anaranjados a través de las copas de los árboles. En el corazón de este bosque ancestral, donde el tiempo parece moverse a su propio ritmo, camino solo. Mi figura lobuna, alta y majestuosa entre los susurros del crepúsculo, refleja la lucha interna que ha consumido mi espíritu y mi carne, que ahora, al fin, parece acercarse a su culminación.
Desde nuestra unión forzada, Koda y yo hemos vivido en un constante tira y afloja, una bata