CALEB
Ahora si que la he jodido.
Yo solo pretendía protegerla de el monstruo de madre que tenía, y hubiera hecho cualquier cosa por sacarla del mismísimo infierno. Pero no, mis garras eran incontrolables y la ira escaló alto en mi consciencia.
Ahora Kat me odia, y tiene razones para hacerlo. Siento como mi corazón se estruja de dolor, advirtiendo un mal presagio.
Ella es mi compañera, no puede odiarme. No podría vivir el resto de mi vida con este dolor insufrible.
No la conozco demasiado, p