—¿Estás lista? —pregunta Allarik dedicándome una de esas sonrisas preciosas de dentadura completa y yo asiento.
Este hombre sabe como quitarme el mal humor y solo es cuestión de que use sus encantos para hacerme sucumbir.
Aún mi mente y mi corazón tienen una lucha interna para ver quién tiene la razón, pero no pienso convertir mi luna de miel en una luna de hiel, solo porque a un grupo de personas se les ha ocurrido la espléndida idea de arruinar la imagen de mi esposo con sus críticas hacia é