POV ZAHIRA
Khalil y yo caminamos en la playa, realizando nuestro paseo matutino al que últimamente hemos estado acostumbrados.
A esta hora de la tarde el lugar no es muy concurrido y digamos que tampoco se llena de visitantes, en realidad es una de esas playas a la que vas a solo dar un paseo y no es de esos lugares que sirven para bañarse.
El oleaje es algo fuerte en esta zona, pero lo suficientemente seguro para que mi hijo juegue.
Observo al pequeño querubín de casi cinco años que me sonríe