Mundo de ficçãoIniciar sessão(Alice)
En cuanto entré en el ático, respiré hondo, intentando apartar la tensión que se acumulaba en mi pecho. El silencio allí era distinto al del coche, pero no menos pesado. Miré a Diogo y vi ese brillo en sus ojos, esa forma de observarme como si yo fuera lo único que importaba, y supe que no había arrepentimiento en mí.







