Martes, 27 de septiembre
Llegué temprano a la fábrica, incluso después de una noche de mal dormir.
Desde el incendio, me había propuesto supervisarlo todo personalmente. Quería ver con mis propios ojos la reconstrucción, las nuevas medidas de seguridad, el ánimo de los trabajadores. No era solo una cuestión de gestión. Era algo personal.
Crecí entre esos pasillos, aprendí de mi padre el valor de cada tornillo, de cada centímetro de metal moldeado allí. Y ahora, después de aquel susto, necesitab