Mundo ficciónIniciar sesiónEra sábado y yo había prometido recoger a Lucas temprano para salir con Alice. Ella quería comprar las cosas de Navidad, y el crío estaba emocionado desde que se despertó, hablando sin parar sobre montar el árbol, decorar el salón y dejarlo “igualito a una peli de Navidad”.
Cuando llegamos a la tienda, el brillo en los ojos de Lucas no tenía precio. Corría de un lado a otro, tirando de la mano de Alice, señalando los árboles, los adornos, todo.
— ¡Papá! ¡Mira este! — gritó, señalando un árbol enorme, que debía medir unos tres metros.
Me reí, cruzando los brazos mientras lo observaba.
— Sí… es gigante, hijo.<







