(Alice)
04-09 - Domingo
Era domingo y tenía el día libre porque, irónicamente, mi propio jefe me obligó con esa cara de bulldog suyo cuando dijo que no iba a hacer horas extra hoy, aunque tuviera que atarme a la silla, o acabaría colapsando y dándole más trabajo.
Quizás tuviera razón.
Mi cabeza parecía más pesada que el mundo. Y si me quedaba en casa sola, acabaría pensando en ese desgraciado de Ícaro, en Frederico (mi gato, que se llevó junto con mi dignidad) y en el dinero que pedí prestado a