Ava Hills.
Una carta anónima llegó esa mañana , pero no fue hasta muy entrada la noche que me tomé el tiempo para leerla.
No le di mucha importancia cuando mi asistente me la entregó, ella solo me dijo que el portero la recibió.
La tomé y la metí en mi bolso con la intención de verla después. Pero había tenido múltiples ocupaciones ese día.
Me había olvidado que la había guardado, buscaba mis tarjetas de crédito, cuando mis manos tocaron ese sobre misterioso.
—¿Quién lo mandaría? —me apresuraba