—Puedo caminar por mi cuenta, sabes.
—Lo sé, pero la verdad es que me gusta tenerte entre mis brazos, en especial porque estando en esta forma te ves pequeña y frágil...
Luego de un rato llegamos al bosque del campus, para ser más precisos, el lugar en donde me marcó como suya, luego me deposita sobre el suelo con delicadeza y se empieza a transformar en humano; escuchar como sus huesos se reacomodan y se mueven da un poco de repelús. Una vez que termina de transformarse, me toma entre sus braz