Capítulo 40

—Puedo caminar por mi cuenta, sabes.

—Lo sé, pero la verdad es que me gusta tenerte entre mis brazos, en especial porque estando en esta forma te ves pequeña y frágil...

Luego de un rato llegamos al bosque del campus, para ser más precisos, el lugar en donde me marcó como suya, luego me deposita sobre el suelo con delicadeza y se empieza a transformar en humano; escuchar como sus huesos se reacomodan y se mueven da un poco de repelús. Una vez que termina de transformarse, me toma entre sus braz
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