Veo a lo lejos la casa, la fiesta sigue como si nada hubiera pasado, tomo grandes bocanadas de aire, tratando de recuperar el aliento ya que no he parado de correr. Estando un poco recuperada sigo avanzando, pero para mí gran sorpresa, veo que la puerta trasera está tumbada en el suelo y ha sido reemplazada por un gigantesco hueco. Me detengo en seco y busco con la mirada a alguien de forma desesperada.
—¡Donna! — Grita Karla desde el interior de la casa y corre hacia mí. —¿Qué le ha pasado a R