Cansados, me recuesta sobre el suelo con lentitud, pensando que Reese está exhausto, pero la realidad es otra, toma mi rostro con una de sus manos y con su simple mirada me lo dice todo, yo le dedico una sonrisa cómplice y me vuelve a embestir de forma salvaje. Nuestros gritos se vuelven a escuchar en poco tiempo.
A la mañana siguiente me despierto con los primeros rayos del sol, me tallo los ojos con pereza al tiempo que un bostezo se me escapa, trato de levantarme, pero no puedo, el enorme br