¡Connie abrió sus ojos de par en par con sorpresa!
La niña dejó caer el cubierto que sostenía con su manita.
—¡NO QUIERO! —gritó ella de inmediato—. ¡No me gusta estar aquí! ¡Odio aquí, mamá! ¡Él es malo, no se ha disculpado conmigo! —señaló Connie a Alfa Rezef.
Él frunció el ceño, cansando del escándalo de Maray y la niña por algo que consideraba estúpido y que exageraban.
Rezef se le levantó de su silla en ese momento.
—¡Niña! —le llamó la atención Rezef, fríamente, Connie sorprendi