Capítulo 42: Te daré una gran boda.
Las estrellas con gracia brillaban en el cielo esa madrugada, como testigos de las escenas que se desarrollaban bajo su esplendor.
La fresca brisa nocturna, mecía lentamente las ramas de los altos árboles, que rodeaban los alrededores de la mansión de la manada "Luna Plateada".
Alfa Rezef, que recién había llegado de su recorrido buscando desestresarse, aguardó unos instantes antes de encaminarse hacia el área de la piscina en el glamuroso jardín trasero.
El agua relucía bajo la luz de la