—Si ese ser sabe del pergamino, quizás conozca alguna otra manera de romper el trato. No importa las consecuencias; si no son la vida, estoy dispuesto a pagar cualquier otra.
Ante las palabras de su Alfa, Maray se sorprendió.
—¡No! ¡No puedes! ¡¿Has olvidado cómo te conté que robé ese pergamino?! ¡Seguro que quiere matarme! ¡Si lo buscas, entonces él te…!
—Hay que intentarlo —interrumpió Rezef—. Si no lo hago, seguirás con tu plan de borrar mis recuerdos y manipular la batalla según tus ego