15. No te duermas
15
Evelyn
Cuando me senté frente al hombre, él seguía en silencio, observándome con un brillo frío en los ojos. No aparté la mirada. El aire a nuestro alrededor olía a madera vieja, licor fuerte y algo más: un olor terroso, salvaje, con un matiz metálico que reconocí de inmediato. Un oso. Un cambiaformas de oso.
—Estás lejos de casa, lobita —dijo con una voz profunda y rasposa, como si cada palabra le costara esfuerzo.
No reaccioné. No podía permitirme mostrar debilidad.
—Necesito informac