99. Las cicatrices del pasado
Josephine esbozó una sonrisa triste, recordando aquellos momentos difíciles tras su llegada al Monasterio.
—Me derrumbé frente a las puertas del Monasterio Niebla —explicó—. Estaba lloviendo, algo que nunca había experimentado en Altocúmulo. Por ironía del destino, ese día tenían las puertas cerradas por su reunión anual. Finalmente me encontraron ahí, casi inconsciente.
Malcolm escuchaba con atención, con cada palabra pintando en su mente imágenes que alimentaban su resolución de protegerla, de