90. El alfa y sus cachorros
La tarde avanzaba con una agradable tranquilidad sobre el Gran Bosque. Después de mostrar todas las prendas nuevas y compartir un almuerzo tardío, Malcolm había sugerido salir a caminar por los alrededores de la casa en el bosque. Los niños, todavía emocionados por sus regalos, habían aceptado inmediatamente, corriendo a ponerse sus nuevas botas, así que caminaban delante, saltando, y moviéndose más, sin embargo, Lyra trataba de no ensuciar su vestidito amarillo.
—¡Zacary no vayas a saltar los c