81. Conversaciones incómodas
Malcolm notó las miradas de curiosidad que algunos invitados cercanos les dirigían, atentos a cualquier señal de fricción familiar que pudiera alimentar los chismes de la corte. Al Alfa no le importó y mantuvo su expresión neutral, respondiendo con una calma forzada.
—Padre, madre —saludó Malcolm con una leve inclinación—. Por supuesto que no los estaba evitando —mintió con descaro, pero sonó convincente—. Desde que llegué a mi castillo las responsabilidades como anfitrión me han mantenido ocupa