71. Canción de cunas
—Bueno, acuéstense y escuchen esta historia —dijo Malcolm cuando se acomodó en la silla, con el laúd descansando naturalmente en sus brazos como si fuera una extensión de sí mismo. Los niños también se acomodaron entre las sábanas, expectantes. Josephine, que estaba sentada en la punta de la cama, aprovechó para arroparlos hasta el cuello, rozando con sus dedos las mejillas tibias de sus pequeños.
Sin perder más tiempo, Malcolm comenzó a tocar unos acordes que sonaban como una canción de cuna, y