231. El Juicio Final
TRES DÍAS DESPUES - GRAN SALA DE JUSTICIA DE AUROCANTO
La misma sala donde una década atrás se había perpetrado una de las muchas injusticias en la historia de los Dominios Elevados, ahora era testigo de la redención. Los asientos elevados estaban repletos de nobles, comerciantes y ciudadanos que habían venido a presenciar lo que muchos ya llamaban "el juicio del siglo", porque por primera vez, lores respetados estaban yendo a la ley para pagar todo lo que habían hecho. Las pruebas documentales