CAPÍTULO 98: ESTO NO HA TERMINADO
Gaia
El frío aire de la noche me envuelve mientras corremos hacia la frontera de Sunwood. Siento el peso del mundo en mis hombros y el corazón roto en mil pedazos al ver a Nikolai luchar por mantenerse consciente. Nuestro hijo duerme en mis brazos, ajeno al caos que nos rodea.
Nikolai está gravemente herido, y cada vez que su paso se tambalea, una punzada de terror me atraviesa. No puedo perderlo. No ahora. No cuando finalmente admito que lo amo. Siempre lo he