CAPÍTULO 99: EL LOBO NEGRO Y LA LOBA BLANCA
Gaia
Anara nos lleva a una sala privada, alejada de las demás, donde el silencio es profundo y reconfortante. Las otras brujas nos siguen de cerca, y Kalixta me toma de la mano, ofreciendo su apoyo. Mi corazón late con fuerza, siento una mezcla de miedo y esperanza burbujeando dentro de mí. Nikolai yace en el centro de la sala, su respiración es apenas perceptible.
Anara se coloca frente a mí, con el libro antiguo abierto en sus manos. Sus ojos oscuro