— Siena daba vueltas y vueltas en la enorme cama King, la loba estaba sin poder dormir sabiendo que el Alfa aún estaba sin regresar, pero como si lo hubiera invocado la puerta de la habitación había sido abierta y por ella se observaba la figura masculina por la que Siena incluso llegaría a perder la cabeza y la razón de su desvelo - Siena, mi pequeña loba ¿Por qué esos ojitos aún no están cerrados? - su voz se escuchaba bastante baja y aquello hizo que Siena se sintiera más cómoda a su lado.
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