No había nada más que agonía en sus ojos. Ni un rastro de reconocimiento o comprensión, solo un dolor tan intenso que me dejó sin palabras.
Los recuerdos de Asher aún permanecían en mi retina, impresos en la parte posterior de mis párpados cada vez que parpadeaba. La cara de Sean cubierta de sangre, la forma en que la abuela miraba fijamente a Asher, viendo con tanta claridad que no era él quien estaba detrás de aquellos ojos dorados, oyendo los gritos de Asher, la forma en que cada pizca de f