Capítulo 283. Quietud artificial.
Avery apenas había terminado de pronunciar aquellas palabras cuando todas las miradas convergieron sobre ella.
Tenía el cabello desordenado, la bata todavía manchada con rastros de reactivos y los ojos encendidos por una mezcla de agotamiento y triunfo.
Por primera vez en horas, no parecía una hija aterrada. Parecía una científica que no le temía al resultado que estaba dando.
—¿Estás segura?— Marcelo no preguntaba porque dudara de ella, sino porque necesitaba confirmarlo antes de continuar.
—