Capítulo 263. Lacayo.
El polinesio cortó la llamada, volviéndose hacia quien se le ponía a la par.
—¿Te gusta la expedición?— le preguntó al hombre de cabello con matices blancos, al igual que su barba.
—Nunca creí que en verdad harías una— su padre no iba a quedarse sin recriminar el haberlo encontrado a él y a sus amigos, en una carretera de poco tránsito, luego de que este le dijera que estaría en otro lugar. —Eres malo para mentir.
—Tu radar— ambos observaron al hombre al costado de Tane, el cuál seguía en sile