Capítulo 262. La creación.
Las palabras de aquella voz con acento inglés bien marcado, llevó a que el silencio descendiera sobre el subterráneo, como si aquello se tratara de un manifiesto ya pactado. Sencillamente por su llegada, sellado por su presencia.
—Señor, me encargo de…
El inglés levantó la mano para callar a Wizzart. Quería hacer la única cosa por la que eligió ese sitio para ellos.
Los zapatos de Elías relumbraban incluso en ese sitio miserable. El cuero oscuro no tenía una sola marca, una sola partícula de