Ahora que no tenía a los dos cerca de mí, seguí disfrutando de la noche, aunque no de la mejor manera, estaba algo agobiada y Loren me había dejado de lado para hablar con ese hombre misterioso, así que me acerqué a ellos para poder hablar con ella. Creo que ya era hora de irme a casa.
— Perdonad por interrumpir —dije al acercarme.
— Oh, no, soy yo quién me tendría de disculpar —dice el apuesto hombre—. Creo que te he quitado a tu acompañante.
— No, para nada —miré a Loren que le se