En la mañana, la estaba llevando al trabajo y le dijo que la iba a recoger más tarde para dejarla en sus clases.
—No es necesario—.
—Claro que sí—. Sonríe.
Audra empieza a adorar sus sonrisas.
—¿Te quedarás conmigo esta noche?—.
— ¿Tú quieres?—. Él respira profundo.
—Claro que sí—. Alexander toca su cara tiernamente.
—Llegamos—.
—¿Qué vas hacer en todo el día?—.
—Mi padre quiere que arregle algunas cosas en casa antes de irme—.
—¿Cuándo es que te vas?—. Lo dice en un susurro.
—Nena— Le da un ti