—Sí, capitán—.
Dejó a Alexander en la sala de interrogatorio y fue a concretar lo que le pidió.
Dentro del edificio, los presos permanecen aislados las veinticuatro horas del día. Tan solo disponen de hora y media, tiempo que aprovechan para hacer ejercicio en una celda de espacio reducido mientras los guardias registran la habitación del reo. A lo largo de la jornada son vigilados continuamente y con frecuencia no se les permite acostarse o sentarse en sus camas estrechas hasta que se les conc