Capítulo 45

—Con Bianca rondando por ahí, prefiero que el médico venga aquí a la casa, no dejé que los paramédicos se quedarán, yo me ocupo de llamar a mi amigo Tadeo. Ve con tu esposa y déjame lo demás—.

Alexander subió nuevamente, Audra estaba despierta acariciando la cabecita del pequeño que aún dormía, él se sentó a su lado y la abrazó, cerrando los ojos y respirando el aroma de su pelo, pensando en que pudo haberla perdido en un instante.

—Nena, ¿Estás bien?—.

—Sí, no te preocupes—.

—Bianca pagará por
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