—Nada...
—Amor, ya tenemos que irnos— Johnson se aproximó a las chicas en busca de su esposa.
—De acuerdo, Cariño. Audra, me dejas saber de sí me acepta en las clases—.
—¿Qué clases?—.
—Ya te diré en el camino, curioso— Dice mirando a su esposo tiernamente. —Adiós chicas, Audra, cuídate mucho— La mujer toca el vientre de la joven y le sonríe con dulzura.
Audra la despide con un abrazo, luego, aprovecha que se fueron y se va a otra esquina del restaurante, cerca de la puerta, no quería quedarse