—No he pensado en nada, estoy asimilarlo todavía, tomándolo de la mejor manera—.
—Está de más que te diga que, cuentas conmigo para lo que sea— Le agarra las manos. —Seré tu apoyo siempre—.
—No tienes idea, de lo que significa para mi tenerte en estos momentos—.
—Ahora, ponte a comer, necesitas alimentarte— Se pone seria y Audra pone los ojos en blanco, antes de reírse.
En todo el transcurso de esa semana, no se supo nada de Alexander, para Audra, los mareos, náuseas y vómitos eran cada día más