La limusina se detuvo suavemente frente a un extravagante centro comercial, cuya elegante fachada de vidrio brillaba bajo el sol de la mañana. Mis ojos se abrieron como platos al contemplar el enorme tamaño del lugar. Esto no era un centro comercial cualquiera. Era el tipo de sitio donde solo compraba la gente rica: donde todo era a medida, exclusivo y ridículamente caro.
Me giré hacia Lucian, con la incertidumbre colándose en mi voz.
—¿Qué hacemos aquí?
Él no me miró. En cambio, empujó la puer