LEANDRO
Estoy entre la espalda y la pared, entre el orgullo y la razón, como un demonio. ¿Por qué la condenada tenía que ser tan buena en lo que hace?No podía hacerlo mal, es que hasta la idea supo implantarla.
—Leandro, llamaron de la sala de distribución y algunos clientes, saben que tenemos un evento en puerta, pero les extraña que aún no tengan su invitación.
—Si fastidian, si no se les ha mandado tal vez es porque no están invitados.—Le respondí a Nio.
—Es un poco difícil no invitar a nuest