Dejo caer el teléfono al suelo y parece como si todo diera vueltas a mi alrededor, escuchando de lejos la voz de Paolo. Siento como las piernas me fallan, haciendo que caiga, pero afortunadamente Paolo no lo permitió. Él toma el teléfono y vuelve a marcar, preguntando qué pasó.
- Oye, Ángel, tranquila, todo estará bien.
- Quemaron la casa, todo lo que habíamos conseguido se quemó. - Lágrimas comienzan a caer de mis ojos mientras Paolo corre a abrazarme.
- Ángel, no llores, son cosas materiale