Marco
No soy un cobarde, mi padre me ensenó que no todo se soluciona con balas. Pero cuando es el momento de usarlas… no me tiembla la mano.
Acaricio su cuerpo desnudo y recibo: un ronquido. Alzo las cejas con muchas ganas de reírme porque se encuentra profundamente dormida, cierro los ojos pensando en la ultima vez que dormí tan bien y no encuentro nada en mis pensamientos porque desde la muerte de mi madre no podía conciliar el sueño. Al menos no completa o profundamente. Escucho el vibrar de