Adoratta
De tal palo… tal astilla dicen por ahí. Pero yo estoy fuera de ese saco…
Ya se han podido dar cuenta que la paciencia no es una de mis virtudes, y menos cuando me huele a traición mezclada con el perfume barato de los traidores. En cuanto Marco cierra la sesión, no le doy tiempo a de respirar. Lo tomo de la mano y lo arrastro por el pasillo hacia un escondrijo en el que le pueda decir lo que pienso. Mis tacones resuenan en el piso de madera como si fuesen disparos.
—¿Adoratta? —pregunt