Adoratta
La sangre que correrá no es la mía ni la de los míos, será la de los traidores…
El desagradable olor a sal, pólvora y podredumbre se cuela por mis fosas nasales cuando entramos al muelle, pero también huele a otra cosa: al peligro inminente al que nos enfrentamos. Si mi padre viene a buscar a su hija entonces todos corremos peligro, y mas si no me reconoce. Confío en que mi parecido con él sea suficiente para que sepa que soy yo y no la otra… su hija
En la primera camioneta, Marco está