—Momento Kodak —sonrió con ternura, Fiore. Miranda terminó su abrazo de apoyo, y le habló a su hija.
—He tenido incontables momentos de esos gracias a ti hija.
Fiorella se aproximó hasta nosotros recién duchada, aunque se secó gran parte de su cabellera, algunos cabellos lucían algo húmedos.
—¿Ya desayunaron? —preguntó estirándose un poco.
—Solo café, esperábamos por la bella durmiente —le respondí, guiñándole un ojo. Miranda se fue a la cocina para verificar que el desayuno estuviera listo.
—O