—¿Cómo...?
—Mi poderoso poder de persuasión —dijo con orgullo —. No imaginas el rostro de Jimmy, cuando fingí que entraba en labor de parto por su culpa al no querer darme información del lugar secreto de la boda.
—Pobre Jim —reí pese a mi estado de ánimo. Jimmy, era uno de nuestros pilotos y era quien sabía del lugar que escogí para casarme con mi ángel, era él quien llevaría a la familia hasta allá hasta Bélgica, al esplendoroso y mágico bosque azul.
—Tenía mucha curiosidad, lo siento.
—No t