Mi alma se encontraba agrietada, y esta era una pequeña grieta que iba en aumento en aquella represa que era mi corazón oscuro y que estaba seguro de que cuando llegara el momento preciso de romperse totalmente,sería mi fin.
¿Como fui capaz?
¿Cómo fui tan cruel?
Las preguntas golpeaban mi mente una y otra vez. Si intentaba cerrar los ojos las imágenes en el apartamento de mi hermano llegaban como filosas y macabras agujas a mi cuerpo para hacerme revivir ese día.
Me costaba respirar, me ahogaba