Corrí a la ducha para poder acompañar a Victoria en su primea carrera antes de partir a Tokio, el móvil sonó de nuevo. Nick.
—¡Esa mujer es fantástica! —gritó como loco.
—¿Qué? —no entendía a que se refería.
—Tori, menso. Acaba de ganar...espera... ¡¿No estás en el autódromo?!
Enfoqué la vista en la hora. Joder. Golpee un extremo de la pared con resolución.
—Sí, soy un menso total, me he perdido la carrera como un idiota. M*****a sea —me quejé resoplando.
—¡Eres increíble, Theo! ¿Por qué r