—¡Tori! Vaya, estas...hermosísima —me observó, algo me decía que iba a caerme a golpes, en su mirada hubo duda —¿Qué? Di algo mujer.
—Apareciste. Después de tanto tiempo, vuelvo a verte la cara, Theo. Por lo visto fui como una especie de peste para ti, tanto que pensé que huías cuando te marchaste de manera apresurada del país —allí estaba mi chica, la que extrañaba como un loco. La chica altanera que no se callaba ante nadie lo que pensaba. Me crucé de brazos con una sonrisa ladeada, lo hice c