—¿Toni? —exclamó Daniel llamando por teléfono y escuchando la voz de su amigo del otro lado—. Prepara todo, hagámoslo.
Colgó la llamada.
«Veamos si tienes tiempo para romances, Felipe, cuando te falte tu adorado bebé» pensó y golpeó la pared con un puño de rabia.
Anne se alejó de Felipe y sintió que le costaba media vida.
—Ya basta, Felipe, deja de actuar de esta manera.
—No he hecho nada —dijo alzando las cejas con falsa inocencia que la hizo sonreír.
Dio la vuelta y salió de ahí.
Bajó a