Anne llegó a casa, se sentía destrozada, apenas pudo subir la escalera.
—¡Hermana! —exclamó Jazmín
—Gracias por su ayuda, ahora quiero estar sola —dijo Anne y siguió su camino.
Jazmín hundió la mirada, viendo su semblante tan triste.
—Dejémosla sola, debe tener su momento —dijo la duquesa Clara de Alvarado
Anne entró a su habitación, caminó lentamente, recordó que hace horas estuvo ahí, arreglándose con tal emoción, lo que creía que era el mejor día de su vida, era el peor. Miró al gran esp